La Epilepsia en mi vida

           

            Soy una persona común y corriente, que no ocupa ningún puesto relevante en la sociedad actual, pero que les quiere contar un poco de su vida, ya que les puede servir como testimonio a muchas personas con Epilepsia.

     Pues nací en el año 1984, a los dos años me vino la primera crisis de Epilepsia, según lo que me ha contado mi madre y de esta manera he pasado por el colegio, la universidad y ahora el trabajo con esta enfermedad, que si tu quieres que te limite, ella lo hará. Ya que es sencillo en cierto modo el curarse, si cuentas con un buen tratamiento médico, lo cual agradezco que tuve yo. Por lo que recuerdo al Doctor neurólogo Javier Cox, Carlos Acevedo y doctora Ada Chicharro (quien me atiende actualmente). 

    De lo que me acuerdo cuando chico, me refiero de la época escolar, era que me tenía que controlar cada 6 meses o una vez al año el tema de mi enfermedad y para eso primero fui donde el Doctor Carlos Hinzpeter (neurólogo infantil de la Clínica Las Condes), para luego ir donde el doctor Javier Cox en la misma clínica. A ese entonces tengo recuerdo que tomaba el famoso remedio del Ritalin, para concentrarme más el Tegretal para la Epilepsia en distintas dosis. En esa área nunca fui un niño fácil porque se me olvidaba de vez en cuando el remedio tomarlo o no lo quería tomar también, lo que se traducía en crisis.

   Algo que me acuerdo de la etapa escolar es que me toco realizarme varios Electro encefalograma (EEG), como también electro-cardiograma (ECG). Ya que tenía genes familiares de que podía heredar una enfermedad cardiovascular, lo cual a finales se complemento a mi otra enfermedad manifestándose a finales de III° medio, como la Miocardiopatía Hipertrófica.

    En esta época de lo que tengo recuerdo, creo que tuve alrededor de 3 crisis o 4 crisis, desde que se me manifestó hasta que termine el colegio, habiéndome eximido de Inglés y salido con un promedio de 5.5 en toda la media. No se porque pienso que antes que se muriera mi padre pude haber tenido una crisis, pero a ciencia cierta yo no me acuerdo. Pero se que durante ese tiempo estuve a punto de acabar el tratamiento, ya que decían que si no tienes crisis durante 5 años ya estas listo, pero me faltaron unos meses para eso y pienso que es un mito, porque uno nunca sabe cuando le vendrá una.

     En la época de la Universidad, me acuerdo algo que me dijo un sacerdote en una confesión en la Iglesia de la Transfiguración, ubicada en la calle Apoquindo, donde me señaló que más importante que ir todos los días a misa o las semanas es que fuese responsable con mi tratamiento, es decir, el tomarme los remedios a la hora que correspondía. A esta época estaba tomando lo que es el Ácido Valproico, según lo que recuerdo en educación medía hice el cambio de remedio, lo cual creo que me hizo bien. Ya que mientras, iba madurando disminuían las cantidades de crisis que tenía. Me acuerdo en este período, de que cuando fui un viernes a misa, yo participaba en la Parroquia Santa María de las Condes, con el Padre Samuel Arancibia a cargo de los jóvenes, en una de sus misas, que duraban media hora reloj. Yo iba y creo que se me había olvidado el tomarme el remedio y me desmaye en plena misa, siendo que andaba con el celular con clave, a noser de un amigo que estaba acolitando partió a avisar a mi casa y yo desperté en la sacristía con un pañuelo en la ceja; siendo la primera crisis que me daba en la noche y termine llegando a la Clínica Alemana, donde pase del doctor Acebedo a tratarme con la doctora Chicharro.

    Otra crisis que tuve fue cuando comencé ya a trabajar en el supermercado Express de Lider, local Estoril, habiendo limpiado unas hojas de un árbol de interior, me caí y sentí sin pegarme como estar mareado o que el cerebro daba vueltas, me hicieron sentar en caja central durante un rato. Me quede como media hora sentado, pero no me mejoraba, era como un síntoma para lo que iba a venir el día siguiente en la mañana, una crisis epiléptica.       

   Las últimas que he tenido, se dieron durante dos años seguidos, cada 6 meses en lo que es y sus causas las puedo anexar a lo que fue la prohibición de ir al sur (Puerto Montt) a ver a mi hijo, ya que la madre andaba con otro tipo, el cual era según mi madre algo violento. Mientras que mi interior quería el ir a ver a este niño, que legalmente no era mi hijo, pero sentía yo que sanguineamente si lo era, aunque mis padres dudaban del hecho.

    Posterior a eso si mal no me equivoco en el relato, empecé a trabajar la enfermedad con un Psicólogo, que trabaja desde el psicoanálisis, llamado Raúl Ovalle, que le tocó vivir mi última crisis en adelante.

     A modo de resumir mis casi 33 años puedo decir, que gracias al apoyo de personas externas como psicólogos y doctores, puedo decir que llevo casi 8 años sin crisis. Pero lo más importante es que la persona que lo padece se de cuenta de sus limitaciones o sino el tratamiento es en vano. Pero para los padres es una pelea que deben dar a diario y en especial en la adolescencia.

    El trago desde que comencé a carretiar no fue tan necesario, porque sabía que me hacía mal el tomar y por lo que puedo decir que recién estoy aprendiendo a tomar alcohol, pero eso es una cosa de voluntad, como es el tomarse los remedios a la hora que es acordada con el médico para el tratamiento. En mi caso siempre me los tenía que tomar cada 12 horas. Como también me tenía que acostar más temprano que mis amigos, pero en el curso ahora lo veo que no importa tanto eso, ya cuando eres más grande y nos reunimos.        

    Alguien que le tocó ver también de cerca mis crisis, fue la Juanita Sepulveda, una asesora del hogar (nana) puertas adentro en un comienzo y ahora puertas afuera. Era que cuando llegó, yo estaba en el colegio y me vio desmayarme muchas veces y hasta logro desarrollar la percepción de cuando me iba a venir una crisis porque era que me sentaba en el comedor a desayunar y no hablaba como sonámbulo,siendo que luego venía la crisis. Según una de las crisis, que me contaba que me dió, fue en la casa cuando los papás estaban en el mes de María de Sheonstatt y mi hermano Tomás los fue a buscar, quedamos al lado del Santuario de Campanario, en la calle Río Claro para ver que hacían. Mi hermano a esa época tenía 10 años.

     Se que puedo seguir narrando mucho más acerca de mi, pero por hoy cierro, este escrito dando un consejo a todas las personas que deseen tomar y si están en un tratamiento médico con medicamentos, eviten el trago no son más por tomar, sino el que se sabe divertir sanamente. Lo cual pocos son capaces de hacerlo.     

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